30 jul. 2012

El escritor, el músico y el bar - Alejandra Mendez

La poeta y gestora cultural Alejandra Méndez fue nuestra reciente invitada a la sección que intenta producir cruces entre la mirada de quienes trabajan con las palabras y quienes lo hacen con los sonidos, dos campos que funcionan entrelazados cuando de la canción se trata. 

Organizadora  de diferentes encuentros y festivales como el querido “Poetas del tercer mundo”, la poeta se deleitó con el concierto que el grupo Caballo de Vapor dio el pasado sábado en el Centro Cultural La Peruta. De esa noche en que los “amigos aparecen y saludan dionisíacos” su crónica reivindica, además de la música, el placer autoerótico del  diálogo, en donde para que eso se produzca “hacen falta otras instancias, como el silencio o la mirada”.




PENSAR,SENTIR,DECIR
Por Alejandra Mendez

Ayer fue uno de esos días en que se siente en el cuerpo una explosión de verdadera energía extra sensorial.

 Convengamos que levantarse a las siete a.m. de un sábado para viajar en colectivo hasta zona sur y ponerse a leer “Intervenciones sobre la transferencia” de Lacan es algo excitantemente desgarrador. Así es, toda la tarde con Dora, su entregador padre, el señor y la señora K. 

Pero  llega la hora de “la trasnochada” en la Peruta. Luna y compañera (casi psicóloga) mediante.

En la puerta hay niños vendiendo las famosas lechuzas de barro, a uno de ellos se la cae la caja y se le hacen añicos. Llora desconsolado, pero una chica de ojos grandes, bien alucones como los de una lechuza precisamente; se las compra a todas. Dicen que estos animales, a pesar de pertenecer a la oscuridad actúan como protectores de energías negativas, proporcionan atracción personal e intuición.

No lo sé, aunque algo de un otro a otro, intervino en ese instante.

¡Qué hermosas son las escaleras! una vez arriba, todo se vuelve familiar, los amigos de amigos aparecen y saludan dionisíacos.

Hay gente con la que se tiene transferencia positiva de inmediato. Lara es etérea en su conversación apacible. Eugenio, el poeta constructor de alturas, expresa sus nostalgias por aquel tercer mundo. A estas horas la sangre de cristo abunda, nos acerca.

En el vapor de un caballo que relincha filoso, me dejo llevar. La música es sublime. Logra bajar mi nivel excesivo de energía y entro en un estado de absoluta distensión. 

Luego, Pregunto a la mayor cantidad de personas posibles que cantan a mi lado,  si es real o no, esa luz tras las cortinas.

Arrancan con “Venero” y siguen con una interesante versión de “Cambiándome el futuro” del místico (así mencionado en la noche) Del Guercio…

 Y se oye:                 “Deja descender,
                                 por la vertiente de tu vida una palabra
                                 que sacuda tus pies,
                                 de este sendero azul,
                                  una mañana...”


Vuelo en una hermosa voz de mujer que canta:

“Ah, que hermosa que es tu voz,
cambiándome el futuro...”

Pienso en Almendra, y lo  asocio al futuro nombre de mi sobrina aún por nacer. 

Cuando la insistencia de la letra, hace corte, como una tirada de dados al azar, una lágrima dice sin decir.

Después, me acerco a los músicos para saludarlos, les pido sus nombres. La filiación nos hace, creo que es necesario nombrar (se). Darse en nombres.

Uno de ellos (Agustín) me pregunta si traigo algo para anotar. Le digo que no, que lo mío es pura atención flotante. 

Los Integrantes de “Caballo de Vapor” son: 
Mariano Margarit (guitarra, charango y voz)
Mauricio Palavecino (percusión y voz)
Luciana Rubio (voz) 
Diego Zato (bajo y voz)
Agustín Mac Donald (piano y voz)

La reunión prosigue, los lugares hablan de sus habitantes, no es cierto que toda la gente habla, y habla y habla sin comunicarse auténticamente, eso que al final de su enseñanza lacan insistía con que la palabra sirve para gozar ; en que, lejos de ser un puente con el otro, la palabra es autoerótica. Para que llegue a haber algo del orden del diálogo, hacen falta otras instancias, como el silencio o la mirada. 

En este lugar, la página en blanco de la que hablaba Mallarmé nos convoca.

Ayer, fue uno de esos días, en que se aprehende, el porqué de los recortes personales, de la elección por el arte y del pleno disfrute.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué buena crónica! relato simple y cortazianamente volador.
Daniela.