
Como parte del programa "Yo tengo tantos hermanos", y organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación; la Academia del Folklore de la República Argentina y el Ente Cultural de la provincia de Tucumán, entre otros organismos, en el encuentro se realizó también un reconocimiento a Vitillo Ábalos, bombisto de Los Hnos Abalos.
La sancarliña “libre y dueña”, que hasta los cinco años vivió con su abuela en Angastaco, pueblito de los Valles Calchaquíes, rememoraba en la charla que ella la llevaba en la “espalda a pastorear las cabras”. Fue en ese paisaje donde le llegó el canto de las señoras que también cuidaban sus animales: “Respire el aire de sus voces… y siempre tuve una pasión muy fuerte por la copla. Cada vez que yo cantaba me sentía que volaba tan alto como el cóndor mismo. Y la primera vez que canté en un escenario -a los 8 años- me sentí, te juro, mucho más grande que un pájaro. Desde esa vez persigo la sensación por cada escenario que me presento”.