11 jun. 2012

El escritor, el músico y el bar - Daniela Podlubne

Hasta no hace mucho tiempo integrante del sitio Club de Fun, Daniela Podlubne estuvo en la primera edición del festval Late! Rosario y, mientras sigue pensando su lugar en las aguas del periodismo, continua creando sus pequeñas maravillas y nos entrega esta crónica de la tarde-noche rockera del sábado reciente. Allí tocaron Los Vandalos, Killer Burritos y Cielo Razzo, entre otras bandas de la ciudad.







Por Daniela Podlubne.

‘No estudié Periodismo ni Comunicación social. Estudié Bellas Artes. Pero si hay algo que me sale muy bien es ir a recitales, Perry.’
Imaginé esta respuesta apenas corté la conversación telefónica con Bernardo.
Bernardo me llama para invitarme a compartir una mesa en su programa por el día del periodista. Le agradezco y le cuento sobre mi relación con el oficio hoy. Hablamos de las etiquetas. Me gusta decir que siempre fui menos que mi reputación, parafraseando al indio Solari y su poesía. Él recibe el guante, también me agradece, redobla la apuesta y me invita a escribir sobre el Late! Rosario y su primera edición.

 ‘La vida está hecha de malentendidos’, dice Villoro en un encantador ensayo sobre la crónica periodística, entonces pienso: serás lo que debas ser, o serás enviada a cubrir recitales, ‘recitalera’, ‘escucha profesional, matriculada en bares y teatros’. Ahí vamos, una vez más.

-La acreditación la tenés hasta las 21 hs, aclara Perry.
Le digo que está bien. Que no creo que vaya antes. Que la situación de festival me gusta, pero que hace un tiempo ya que disfruto más de otros formatos y otras escalas como la del pub-rock. Que sospecho de la grilla, del lugar, y de la rosarinidad al palo. Y no es por prejuicio. Soy localista cuando hay talento y fan de varias bandas de la ciudad, pero pienso en lo arriesgado que resulta juntar público de castas y costumbres tan disímiles.

Porque una cosa es un hipotético Cables cruzados con Vandera el No significa nada de Los Vándalos como en una suerte de experimento performático; y otra muy distinta escucharlo rodeada de banderas con pintadas de Cielo Razzo y su ‘Darle alas a esta furia sin razón’.
Voy entonces en busca de esta rara avis festivalera rosarina del siglo XXI.

Un escenario y dos barras a los costados con el pancho, la coca y la cerveza, sumado al olor a ‘chori’ que se colaba desde los carritos de la avenida, me recordó a los festivales que organizaba la Municipalidad, los del días de la primavera, otrora al aire libre, y nos preguntábamos con Ana, mi co-equiper del sábado y con quien comparto desde hace años salidas a recitales, cuál es hoy el público de los festivales. -No hay, respondo. Hay público de bandas, no de festivales. Entonces entra un burrito y sale un vándalo. Así con las sucesivas tribus, casi toda la noche.

Llegamos para escuchar los últimos tres temas de la Smowing, liderada por Diego Casanova y nos alegra verlos bailar con absoluta comodidad en un escenario que hoy sí tiene el mismo tamaño extra-large que la banda. Diego se despide y subraya la puntualidad y la excelente organización del evento. Y es cierto, asombra que hasta los sets de instrumentos están preparados y la espera en el recambio entre bandas sea mínima. Pasan los ‘Fluido’ y damos unas vueltas por el salón prontas ya en nuestro ‘trabajo de campo’.

-¿Te acordás cuando había guerra de cantitos entre los grupos?
-Los chicos sentados en el piso de cemento se están tomando fotografías por celular ahora.

Suben al escenario los Killer burritos por tercera vez en el mes (hicieron doblete de shows el fin de semana pasado) con la misión de presentar y acompañar a Fabi Cantilo, la madrina del Festival. Nuestra Reina del ácido’ canta tres temas junto a un Debernardi emocionado. Nos quedamos solos y Coki alecciona con un: ‘Esto es rock, despiértense’. Y algunos se suben al rayo, al fin!

Pasan los Estelares por el costado izquierdo y presentan algunos temas de su disco nuevo y los clásicos de siempre. ¿Dónde estaba Moretti cuándo escribió ‘Ardimos’ , pienso. Registro la canción y la tarjeta de memoria de la cámara se queda sin espacio.

Nos quedamos a escuchar a Los Vándalos porque siempre es una alegría ver a la estirpe rollinga festejar el encuentro. Pero la foto del Festival es tal vez, el pogo de Cielo Razzo, últimos en subir a escena a las dos de la mañana.

Nos vamos antes de que finalice después de casi seis horas de recital, celebrando estas veladas musicales siempre bienvenidas, pero anhelando otro encuentro más íntimo con los artistas.

Compartimos taxi de vuelta y le cuento a Ana sobre un extraño experimento que Ulises Conti realizó para la presentación de su disco ‘Posters Privados’ en el 2010: un recital para un solo espectador en una fábrica donde funcionaba un centro cultural. Ulises, su piano y quien se atreviera a acompañarlo en ese VIP, y a un precio nada exorbitante. Hay que estar y cantarle ‘una más y no jodemos más’, eh! pienso.

+ La foto del posteo pertenece a Diego de Bruno

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