27 sep. 2010

Cuchichiando - A 10 años de su muerte

Hoy se cumplen diez años de la muerte de Gustavo "Cuchi" Leguizamón, y pasado mañana (29/09) un nuevo aniversario del nacimiento. El próximo fin de semana en su tierra natal se lo homenajeará con un concierto titulado "Leguizamón por Leguizamón". Allí su hijo, el compositor Luis Leguizamón interpretará clásicos de la obra de su padre.

Además estará invitado el pianista Pablo Fraguela y se proyectará el documental "Cuchi" del cineasta José Issa, después del cual habrá una charla-Debate. La actividad se enmarca en el programa "Yo tengo tantos hermanos", creado en 2008 por la Secretaría de Cultura de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Artes, con motivo de conmemorarse el centenario del nacimiento de Atahualpa Yupanqui.

Además del homenaje al creador de “Zamba de argamonte", "Zamba de Anta", "Balderrama", "La Pomeña", "Zamba de Lozano", "Maturana", "La arenosa", "Zamba de Juan Panadero", se realizarán una serie de homenajes a referentes de la creación del arte popular como los Hermanos Abalos, Hugo Díaz, Sixto Palavecino y Mercedes Sosa, entre otros.


10 años "de estar, estando" Por Silvia Majul

Gustavo "Cuchi" Leguizamón nació en Salta el 29 de Septiembre de 1917 y falleció el 27 de septiembre del 2000. Músico, compositor y pianista. Uno de los referentes y renovadores fundamentales de la música popular argentina. Su primer premio lo obtuvo recién en 1965 con "La zamba soltera" ("..pobrecita la Inecita, tiende ancho y duerme solita.."). Si bien jamás fue al Festival de Cosquín en 1973 ganó el premio con la zamba "Bajo el azote del sol", con letra de Antonio Nella Castro. Abogado de profesión, ex Fiscal de Estado de la Provincia de Salta por méritos propios, diputado nacional por avatares de la política y, fundamentalmente, creativo, músico de alma, cantor social y personaje único lleno de ironías, historias y sentencias.

Una historia al revés de los convencionalismos

Comenzó a los dos años tocando una quena que le regaló su padre, luego la guitarra y el bombo hasta que el piano lo atrapó. Estudió y se recibió en La Plata, donde cantó en un coro universitario y jugó al rugby y después fue profesor de historia y filosofía, diputado provincial y durante 30 años ejerció la abogacía hasta que un día se dijo: "Estoy harto de vivir en la discordia humana...ya sé cual es lo que me hace feliz y donde está la función social de la música". Era un enamorado de la baguala ( "toda gran zamba encierra una baguala dormida: la baguala es un centro geopolítico de mi obra), pero también amaba a Bach, Mahler, Stravinsky, Beethoven (al que difinió como "definitivo"). Amigo del "Mono" Villegas, admiró, también a los brasileros: Buarque, Vinicius y Nascimento; y al jazzista Ellington. Organizaba concientros de "campanarios" en todo el NOA y hasta quiso hacer lo mismo con las locomotoras. Protagonizó en la legislatura debates memorables para proponer "al descongelamiento cerebral" y mientras mascaba hojas de coca y defendía la costumbre de su tierra embestía con mayor fiereza contra una burocracia sorda que impedía importar pianos. Obtuvo numerosos reconocimientos, hizo la música para la película "la redada" y fue y es admirado por sus pares a nivel mundial y de los más diversos cantantes que interpretaron e interpretan sus obras - desde los Illpau hasta la joven Esperanza Spalding; y su versión de "Cantora de Yala".

Nuestra deuda al rebelde con causa

Al Cuchi le debemos su amistad con el gran poeta Manuel J. Castilla y la gestación de obras memorales como "Zamba de argamonte", "Zamba de Anta", "Balderrama", "La Pomeña", "Zamba de Lozano", "Maturana", "La arenosa", "Zamba de Juan Panadero", "Zamba del pañuelo", "Cantor del obraje", "Zamba del carnaval" ; entre otros temas. Musicalizó a Borges, Neruda, Anzoategui, Jaime Davalos (ejemplo conmovedor: "Zamba de los mineros"), Miguel Angel Perez ("Si llega a ser tucumana, entre otros), Armando Tejada Gómez ("Zamba del laurel y más).

Hay un par entrevistas, estudios y tesis del Cuchi Leguizamón, entre ellos "A solas con el Cuchi Leguizamón" de Humberto Echechurre, pero seguramente la mejor manera de conocerlo sea su propia obra, como: "Pobrecito Tata Dios / siempre solito y ausente / se moriría de aburrido / si no fuera por la gente..." o siendo abogado y compuso "Chacarera del expediente" y hasta le escribió una canción de cuna al vino: "Si el vino me ha dormido tantas veces, es justo que yo lo acune alguna vez".

Un dúo de tres

Su musicalidad y asonancia fue única y componía algunas de sus obras a la medida de la interpretación del Dúo Salteño con quien mejor acuñó las disonancias que emergían como duendes traviesos de las melodías. Sus hijos más fieles: Chacho Echenique y Patricio Jiménez supieron jugar el juego del Cuchi, travesar co la música y la voz y hacer del canto argentino un canto universal, bello, único y eterno.

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