4 oct. 2010

Mercedes Sosa - La memoria del corazón

En el primer aniversario de su fallecimiento recordamos a Mercedes Sosa. En Mendoza, Tucumán y España se celebraran misas, la TV pública pondrá al aire a las 19 un documental que muestra la intimidad de la grabación de su último disco junto a algunos de mejores exponentes de la música. En tanto, en su tierra natal, la gran cantora será homenajeada con música, poesía, historias e imágenes que ahondarán en la historia de la inolvidable "Negra".

Hoy conversamos con Rodolfo Braceli, periodista, poeta, ensayista, novelista y dramaturgo nacido en Luján de Cuyo, Mendoza, en 1940, que fue testigo del surgimiento del Nuevo Cancionero y luego de compartir muchos momentos de la vida de Mercedes Sosa, escribió una biografía publica en 2003 con reedición este año.

“Mi relación con Mercedes se remonta a fines de la década del 50, a la bisagra con los 60. Ella venía de Tucumán recién casada con Oscar Matus. Era una cinturita de avispa, y en Mendoza, como ella decía y repetía siempre porque eso la iluminaba “se hizo mujer, se embarazó”, se puso gruesa del Fabián y del algún modo como cantante rompió el cascaron a través de Matus, Tejada y de un clima que había en aquel momento”, rememoró el autor de Mercedes Sosa. La Negra. El escritor afincado en Buenos Aires desde 1970 donde prosiguió con su labor amplió: “Yo la conocí, lo recuerdo muy claramente, un domingo tipo seis de la tarde. Venia ella, Oscar Matus, Armando Tejada Gómez, Tito Francia y otros más a que les hiciéramos una nota porque iban a lanzar algo que era el Nuevo Cancionero…(risas)".

- Menudo momento…

- Si, en el libro está la foto y recuerdo la nota que les hice. Lo curioso es que eso que iban a lanzar, que tomó proyección nacional, latinoamericana, y mundial, lo lanzaban al otro día en el Circulo de Periodistas. Así se hacían las cosas. “Mañana vamos a hacer tal cosa”, así con esa impronta ligera y resulta que tenían entre manos una locomotora desde el punto de vista creativo. Ahí la conocí a La Negra, primero como periodista pero inmediatamente ya nos hicimos amigos y participamos de aquellos encuentros.

A los días en que La Negra y su esposo Oscar Matus se instalaron en una “piecita” que les había prestado Tejado Gómez detrás de una bodega, y él trabajaba en la sección de artes y espectáculos del diario Los Andes, Bracelli los recordó así: “Estaban el escritor Antonio Di Benedetto (autor de Zama y su compañero de redacción), el poeta y político Benito Marianetti, pintores como Carlos Alonso, La Negra era como una esponja, escuchaba, oía. Eran los tiempos en donde estábamos todos, éramos felices y no nos dábamos cuenta”. Cada vez con más presencia en el ámbito de la música popular argentina, Mercedes Sosa, empezó a grabar (La voz de la Zafra,1962) y hasta debutó en Cosquín invitada por Cafrune en la edición de 1965. Ese mismo años, convocada por Ernesto Sábato y Eduardo Falú, cantó "Palomita del valle" para la grabación de "Romance de la muerte de Juan Lavalle". En marzo de 1966, se conoció "Yo no canto por cantar", con una docena de canciones hoy antológicas, y debido a la aceptación de ese disco, siete meses después fue invitada a grabar otro que apareció con el título de "Hermano".

Sobre su desembarco a la capital del país Bracelli contó: “Recuerdo en Mendoza una reunión en la casa de la novelista Iverna Codina donde nos juntábamos poetas, escritores, pintores. Y la Negra en esas reuniones canta al final. Una de esas noches de verano en las que ella redondeo la noche, Iverna la llamó y le dijo: “Vos ya estás bien, ahora tenés que ponerte el diente que te falta y volar”. Al poquito tiempo llegó a Buenos Aires pero no le fue bien al comienzo, pasaba dura la situación y se van sin un mango a Montevideo. Ese momento lo recordaba con mucho afecto y gran amor a los uruguayos porque llegó y no tenía para hacer una llamada telefónica, un changarin le dio unas monedas y siempre recordaba a ese hoombre preguntandose cómo se llamara, dónde estará. Ahí ya empieza a cantar en peñas hasta que la convoca Falú a Buenos Aires”.

“La biografía empezó sin darnos cuenta, ella se vino a Buenos Aires, yo también, siguió la amistad, siguieron las notas y compartí momentos muy fuertes de la vida de la negra, como la noche aquella del Teatro Colón del año 72. Una noche dedicada al folklore pero la Negra esa noche “levantó los techos”… Allí se produjo, por ejemplo; después de no sé cuantos bis, cantó “Canción con Todos”, en el palco estaba el General Lanusse que se paró y cantó la canión. Un hecho muy curioso que recordaba Lanusse en su ancianidad... Eso lograba la Negra”, puntualizó Bracelli y amplio: “Compartí cuestiones familiares, nacimientos, alguna muerte dolorosa, la amenaza de la triple A cuando estaba en el Teatro Estrella (bomba que causó la muerte del boletero) y otros momentos que hicieron que cuando hice la biografía no tuve que ir a investigar desde afuera porque me di cuenta que habíamos compartido una cantidad de momentos que permitían ir contando la vida de la Negra. No es la memoria del almanaque la que funciona, es la memoria del corazón”.

- ¿A ella le daba timidez cantar y era su padre la que la incitaba?

- Ella siempre dijo que no le gustaba cantar, es extraordinario. Lo decía en una entrevista y lo decía íntimamente, -imita a la Negra- “No yo sufro mucho, no te das cuenta que las primeras dos o tres canciones miro el piso nomás”. Y el padre la hacía cantar en todas las reuniones y ella cantaba tan bien –contaba- que en vez de conseguir novio los muchachos se alejaban. En algún momento ante la famosa pregunta qué hubiese querido ser en su vida, ella me lo dijo con muy sencillas palabras: “Yo hubiera querido ser como mi mamá”…Pero uno no puede concebir a la Negra sin cantar, es nuestra cantora y cantante.

¿Qué reflexión le merece la elección del repertorio que grababa?

Matus y Tejada estaban en la elección de los temas pero ella siempre estuvo muy ligada a eso. La Negra fue muy exigente, por supuesto que le interesaba el contenido de las canciones, tenía que pasar la barrera de la poesía, si no había poesía, calidad, no se metía con la letra.


La nota completa con Bracelli

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