10 ago. 2010

Entrevista a Mariana Baraj

Después de tres discos, Mariana Baraj dice que Churita, su reciente placa, es la que más la representa, aunque reconoce que sin el camino transcurrido no podría estar donde está. Compuesto en base a nueve canciones que le pertenecen, y editado en Cardonal, nuevo sello propio, la cantante y percusionista entrega un álbum que puede tomarse como la síntesis de su trayectoria musical. Recién llegada de una gira por todo el norte de Argentina y antes de irse a Japón y Corea del Sur conversó con De Ushuaia a la Quiaca.

“El norte es un lugar que tiene mucha magia para mi y siempre me gusta ir, quedarme, visitar amigos, hasta que un día no sea más mi segundo hogar y se convierta en el primero”, contó entre risas Baraj al comienzo de la charla.

Esa zona del país tiene una fuerte influencia en el imaginario de la cantante que no solo se impregna en lo musical sino que se ve reforzado en el arte de tapa que realizaron interdisciplinariamente: Ariel Cortese (Diseño y muñecos), Martín Churba (estética) y Marcos López ( Fotos y arte). “A Marcos lo conozco hace mucho y siempre estaba pendiente hacer algo juntos. Y bueno lo llamé…él estaba trabajando con la figura del Ekeko y yo tenía ideas de que el arte tenga mucho color y tenga relación con la composición. Y Marcos tiene mucho “de componer sus fotos”, en esa especie de collage y fotomontaje que hace y sentí que tenía afinidad con mi momento”, explicó la percusionista.

¿Como fue el proceso de elaboración del disco en base a temas propios?

“Este disco nuevo tiene el eje fundamental en una gran inquietud por poder empezar a armar mis temas y seguir buscando dentro mío. Poder encontrar una voz propia. Este disco tiene elementos de los discos anteriores.,e s una síntesis de los tres anteriores. Estoy muy contenta por la concreción de este deseo muy grande que tenia.”

¿Los temas desde cuando los compusiste?

Algunos nacieron pegaditos ahí a Margarita y Azucena (su disco anterior), fueron temas que empezamos a tocar en vivo y otros, que salieron en una segunda tanda, son los que menos tocamos en vivo. Y ahora pasa, como siempre pasa que uno graba música que no está tan tocada, que uno empieza a encontrar la versión más cercana y la música se empieza a macerar.

Además de Mariana Baraj en voz, percusión, charango, Nbiqué, kalimbas y aerófonos, grabaron Juan Pablo Chapital: guitarras nylon y acero, palmas; Quique Ferrari: bajo, contrabajo, voz y palmas; Marcelo Baraj: percusión Ale Franov: acordeón y arpa y Fernando Ruíz Díaz invitado en dos temas en voz, guitarra eléctrica y charango.

Si bien el disco se caracteriza por su sonido natural, acústico, desde hace un tiempo hubo cambios en la formación y el grupo giró hacia una impronta más eléctrica. “El disco tiene un color bastante acústico, salvo por el aporte de la guitarra eléctrica de Fernando Ruiz Días, pero yo tenia ganas de encarar por otros lugares y buscar una sonoridad más cercana al rock y estoy muy contenta porque la música tomó otro nuevo color”

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